Los seleccionados estadounidenses invitados a un almuerzo con el Papa Francisco estaban felices y agradecidos de haber tenido esta oportunidad. El evento se realizó a las afueras de la iglesia Saint Patrick en Washington DC.
En su mayoría se trató de gente pobre sin hogar, y algunos invitados especiales involucrados con el mundo cristiano desde la iglesia y/o voluntariados de distintos tipos. La selección fue al azar, y por lo mismo quienes se encontraron con el Santo Padre estaban totalmente emocionados.
John y Annie de Maryland fueron invitados por su iglesia al evento para que ayudasen a servir la comida. Calificaron como “fantástica” la oportunidad. Además, John fue de los afortunados al tomar la mano de Francisco I, luego de que éste bendijera la comida, que consistía en pollo con vegetales, pasta y un brownie de postre.
Por su parte, Augustin Fresha, indigente de la ciudad de Washington DC, indicó que sus expectativas quedaron cubiertas con este encuentro. “Con la visita papal se comenzó a hablar, en mi país sobre justicia social y la lucha por los pobres y oprimidos”, declaró Fresha.
Mientras los invitados al almuerzo esperaban la llegada de Francisco I, atrás de las barreras de seguridad había fieles esperando sólo verlo pasar. En este lugar, Susan de Washington aseguró no tener grandes expectativas con la visita del Papa, “han intentado muchas veces hacer algo con los indigentes en EE.UU., pero hay alrededor de 50 mil personas en condición de calle sólo en esta ciudad”, comentó.
Antes de su llegada al centro caritativo de la parroquia Saint Patrick, Francisco I visitó el Congreso de los Estados Unidos de América para dirigirse a sus miembros. Con esta acción el Santo Padre enfatizó en una frase el anhelo que él mismo declaró al inicio de su nombramiento, al referirse a la católica como “una iglesia de los pobres y para los pobres”.

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