Por Fernanda Ulloa, Angela Bielefeldt y Francisca Menzel
En Estados Unidos existen estados que tradicionalmente son republicanos o demócratas. Pero también están los llamados battleground o swing states, son los estados ‘’bisagra’’, aquellos que no tienen un apoyo tradicional a un partido definido. Estos serán clave para determinar quién será el próximo presidente de Estados Unidos.
El candidato republicano, Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton, deberán poner mayor énfasis en sus campañas en esos estados para lograr captar los votos. Colorado, Florida, Iowa, Nevada, Nueva Hempshire, Ohio, Virginia y Wisconsin serán claves en las elecciones.
Florida es uno de los estados con mayor cantidad de electores con 29 en total. Según el sitio web Real Clear Politics, Clinton aventaja a Trump con un 45% sobre un 42% a nivel general en Florida.
Uno de los factores que influyen en la votación es el voto latino. En Florida el 18,1% de los electores son hispanos y según Latino Decisions, un 58% de los electores hispanos votaría por Clinton en Florida.
En Nevada el 17% son latinos. En las elecciones presidenciales de 2008 y 2012, los latinos contribuyeron a que el candidato demócrata de ese entonces, Barack Obama, ganara la elección en ese estado. En Colorado y Virginia, los hispanos representan el 14% y 9% respectivamente.
En los demás estados «bisagra», el voto latino no representa más del 5%. En Pensilvania, el porcentaje de latinos es de cinco, seguido por Virginia con 4,6%, Wisconsin con 3,6%, Iowa con 2,9%, Nueva Hempshire 2,2% y Ohio.
Según la encuesta de Quinnipiac University especializada en revelar la intención de voto y que fue publicada en julio de este año, en el estado de Florida Clinton aventaja a Trump, 45% y 42%.
Florida es uno de los estados más determinantes para la elección, esto por ser uno de los que más votos contempla. Desde el mes de enero de este año, hasta hoy, 12 millones de personas están inscritas para votar en Florida, donde 230.000 electores se han registrado como republicanos, y 150.000 se han adherido al partido demócrata durante este periodo de tiempo.
Según Florida Division of Elections, son casi tres millones de votantes en este estado que no se identifican con ningún partido. De ellos, unos 630.000 son hispanos, esto responde a que en Florida no hay disciplina partidaria, en donde los partidos independientes han ido ganando terreno.
Nuevas estrategias
Por su parte, el estado de Ohio evidenció que están empatados con el 41% de intención de voto. Este estado se caracteriza por elegir al candidato ganador, sin importar el partido político que represente. A pesar del valor simbólico que posee para Trump (allí fue nominado como candidato presidencial durante la Convención Nacional Republicana) las encuestas revelan que hoy hay una preferencia clara hacia su candidatura.
Bajo esta misma encuesta, se reveló que en el estado de Pennsylvania, Trump lidera la intención de voto con un 43%, a diferencia de la demócrata que alcanzó un 41%. Esto se contrasta con el 63% de votación que obtuvo Clinton durante la primaria demócrata en dicho estado.
Ante la indecisión de los llamados swing states, los candidatos han tenido que recurrir a estrategias para captar nuevos adherentes, como por ejemplo registrando nuevos votantes. Los republicanos captan a ciudadanos que estén cansados de la política de siempre y que a través de Trump vean una nueva oportunidad en la forma de hacer política.
Por su parte, aquellos que no se adhieren a los republicanos lo hacen a los demócratas, utilizando los traspiés de Trump como impulso para llamar a la población hispana a unírseles.
*Una adaptación de esta noticia fue publicada por Pulso
