Por Tomás Solis
Hillary Diane Rodham Clinton nació en Chicago el 26 de octubre de 1947. Tiene una extensa carrera política, desempeñándose como Secretaria de Estado (bajo el mando del actual Presidente Barack Obama), Senadora por Nueva York y también siendo Primera Dama del país durante el mandato de su marido, Bill Clinton.
La abogada de profesión cuenta con su segunda carrera a la presidencia luego de su intento fallido en las elecciones del año 2008, cuando dentro del Partido Demócrata corría con ventaja. Pero de pronto apareció un joven senador que comenzó a tomar fuerza hasta quedarse con la candidatura y posteriormente con la presidencia. Aquel personaje era Barack Obama. Ahora, luego de ser la candidata oficial del Partido Demócrata, tendrá que enfrentar a su par del Partido Republicano, Donald Trump, hasta el esperado y ansiado martes 8 de noviembre cuando sean las elecciones.
Dentro de las características de la aspirante a ser la primera mujer que ejerza como mandataria de los Estados Unidos de América están la justicia social y el respeto a los derechos humanos. Ese aspecto social se ha generado en gran parte debido al discurso de Martin Luther King JR en su ciudad natal, Chicago. Con respecto a los derechos humanos se ha visto como partidaria del respeto de estos, donde incluso el año 1995, en su discurso en la Cuarta Conferencia Mundial de las Mujeres realizado por la ONU, enfatizó el hecho de que las mujeres tienen derechos, los cuales son parte de los derechos humanos que deben respetar.
Es necesario saber que esta justicia social por la que suele luchar ha sido tanto interna como externa. Se ha interesado en los derechos de las familias y los niños, en el acceso a la salud y en el ingreso a la universidad de los jóvenes menos favorecidos. En el ámbito externo quiere regularizar la inmigración y busca motivar a aquellos residentes extranjeros en el país a que se conviertan en ciudadanos para gozar de los mismos privilegios y derechos como americanos.
El camino a la gloria
La larga carrera para llegar a ser la candidata oficial del Partido Demócrata, comenzó con 6 pretendientes: Hillary Clinton, Jim Webb, Lincoln Chafee, Lawrrence Lessig, Martin O’Malley y por último el senador independiente por Vermont, Bernie Sanders. Al iniciarse las primarias, sólo quedaban tres de los seis candidatos, siendo el senador Jim Webb el último en retirarse de la carrera presidencial, para dejar la competencia entre Clinton y Sanders.
Sanders, senador autoproclamado como socialista demócrata, buscaba un Estado de Bienestar, con lo que pudo atraer a una gran cantidad de jóvenes, ya que proponía elevar los impuestos a los más ricos y dar un acceso gratuito a la universidad y a la salud.
Clinton, por su parte, lograba seducir a los demócratas más conservadores, como también a los inmigrantes, dentro de ellos latinos e hispanos, y a la población afroamericana.
Finalmente, cuando los cómputos indicaban que Hillary Clinton sería la candidata del partido, Sanders reconoció su derrota apoyando a su rival, diciendo que se debía trabajar para que ella fuera la próxima Presidenta de los Estados Unidos. Un gran trabajo que tiene la candidata para noviembre es lograr cautivar al público joven que aún no ha mostrado un apoyo a la ex Primera Dama.
Ahora, cuando sólo quedan días para las elecciones que decidirán quien asuma como 45vo Presidente de EE.UU. volver a la Casa Blanca es sin duda la meta que tiene Clinton, quien según las últimas encuestas muestran una clara ventaja de 5,9 puntos por sobre Trump.
Polémica por Bengasi
Algo que ha alterado la campaña presidencial de Hillary Clinton es la polémica con correos electrónicos enviados desde su cuenta personal mientras ejercía como Secretaria de Estado (2013 a 2015).
Dentro de estos correos existía información confidencial, secreta y altamente secreta. Al ser enviados desde su cuenta personal, y no desde su cuenta gubernamental, la información era vulnerable y generaba un daño para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
El clímax de esta historia ocurrió con el atentado a la embajada de EE.UU. en Bengasi, Libia, que trajo como consecuencias cuatro funcionarios muertos, entre ellos el embajador. Días previos al ataque, existió intercambio de información entre la embajada y Clinton.
El partido ha respaldado a la candidata, quién por su parte siempre ha manifestado el hacer públicos aquellos correos, en los que además defiende que eran enviados a cuentas gubernamentales, por lo que estaban dentro de una red segura. La polémica se mantiene vigente, ya que la investigación sigue en curso a cargo del FBI.
Claves de la campaña
Las claves de la campaña de la ex senadora se basan en mejorar el acceso de la educación y que esta no sea un sinónimo de deudas. Quiere aumentar los impuestos a los más ricos para que así los menos beneficiados puedan acceder a algo que considera como un derecho, no un privilegio. Al mismo tiempo, con este punto podría sumar a un número considerable de jóvenes que estaban a favor de Sanders, ya que es un punto que ambos tienen en común.
Siguiendo la línea del actual Presidente Barack Obama, mantendrá la reforma sanitaria en la cual busca que la salud sea asequible para todo norteamericano. Por último y no menor, en el ámbito laboral buscará un plan para la creación de empleos y aumentar el sueldo básico.
La importancia de Kaine
Un tema fundamental en el que Hillary Clinton se ha diferenciado de su par republicano, Donald Trump, es acerca de temas de inmigración. Para la demócrata, es importante integrar a los inmigrantes e incentivar a que todo residente que lleva años viviendo en EE.UU. se convierta en ciudadano. Todo lo contrario ocurre con el magnate, que si bien últimamente ha querido mantener buenas relaciones con el resto del mundo, a lo largo de su campaña se ha manifestado en contra de los inmigrantes, queriendo cerrar fronteras y ser más estrictos con el ingreso al país.
Por esto, el equipo de Clinton puso como candidato a vicepresidente a Tim Kaine, ex gobernador de Virginia, quién habla español, por lo que la comunidad de habla hispana, sobretodo latinos, siente una cercanía aún mayor con el partido Demócrata.
Neumonía y salud
Sumado a la polémica de sus correos electrónicos, otro tema importante con el que Clinton tuvo que lidiar durante su campaña fue una neumonía que afectó su salud durante el mes de septiembre, previo al primer debate presidencial.
En una conmemoración del 9/11 realizada en la Zona Cero, memorial de las Torres Gemelas, la candidata se desvaneció producto del acaloramiento y deshidratación que estaba sufriendo. Al conocerse la situación médica que atravesaba la demócrata, su reputación se vio afectada considerablemente.
La baja en las encuestas ocurrió debido a que el Presidente en los EE.UU. también ejerce como Comandante en Jefe del Ejército, por lo que su imagen se debilitó, lo cual trajo como consecuencias la duda en distintos votantes sobre si la futura Presidenta del país estaba capacitada para estar en perfectas condiciones durante todo el mandato.
Debates
Algo que quizás poca gente sabe es que Hillary Clinton, previo a ser Primera Dama, Senadora y Secretaria de Estado, fue abogada. Sin duda, un punto a favor para la demócrata al momento de tener que participar en un debate.
Y se notó. Tanto en Long Island, Nueva York, y San Luis, Misuri, la candidata salió airosa y victoriosa frente al republicano Trump, que constantemente se dedicó a atacar e interrumpir. Según menciona BBC, las claves de Clinton para ser considerada la ganadora del primer debate fue desafiar al magnate con temas como evasión de impuestos, el lugar de nacimiento del Presidente Barack Obama y el comportamiento machista del multimillonario.
Para el segundo debate, según las encuestas de CNN la candidata triunfó con el 57% versus un 34% del republicano. Por su lado, un sondeo realizado por YouGov arrojó que Clinton se impuso con un 47% contra un 43% de Trump.
Ahora, cuando sólo restan días para las elecciones estadounidenses, Clinton mantiene una ventaja que se ha dado a lo largo de la carrera por ser el nuevo Presidente de los EE.UU. Cerca de 6 puntos separan a la demócrata con el republicano, donde todo se definirá este 8 de noviembre cuando todo el pueblo norteamericano llegue a las urnas a votar por quien será el próximo jefe de Estado del país.
