Por Francisca Menzel
Luego de que lanzara su carrera presidencial en abril del 2015, Hillary Clinton no ha cesado su gira por el país, promoviendo sus ideales en busca de adeptos para ganar las elecciones del 8 de noviembre. A sus 69 años y en su segundo intento por ganar la presidencia, luego del fracaso vivido en el año 2008, Clinton defiende con más vigor que nunca sus propuestas que, según ella, “responden a las necesidades de EE.UU”.
Salud
La candidata demócrata mantuvo en el segundo debate presidencial, su apoyo al programa de salud impulsado por el Presidente Barack Obama, “ObamaCare” o reforma sanitaria. Indicó que este programa era el indicado para la realidad del momento en el que fue aprobado, y afirmó que era imposible eliminar la iniciativa que permite a los americanos tener un acceso a seguros médicos y una atención asequible.
Inmigrantes
Hillary Clinton aboga por una reforma migratoria que permita a los indocumentados obtener la ciudadanía, defendiendo la regularización de los inmigrantes que ingresan a EE.UU sin papeles. Así lo confirmó en el segundo debate presidencial, donde mencionó que “todos tienen un lugar, si están dispuestos a contribuir a la comunidad”.
A diferencia de su contrincante, quien quiere prohibir la entrada de musulmanes, la demócrata se mostró afable con la entrada de estos, señalando que “queremos que la comunidad musulmana forme parte de nosotros, que participe de lo que vemos y oímos”, señaló.
Terrorismo y seguridad
La candidata pretende proteger al país de la amenaza terrorista reforzando las capacidades policiales y garantizando el financiamiento para mejorar el trabajo de las agencias de inteligencia.
Con lo que respecta a ISIS, Hillary Clinton propone crear alianzas para derrotar al Estado Islámico y poder estabilizar el Medio Oriente. Además, quiere resolver la guerra civil en Siria. Durante el segundo debate presidencial y ante la pregunta del público: “En caso de ser Presidente, qué haría sobre el conflicto social en Siria y la crisis humanitaria en Alepo?”, la ex secretaria de Estado señaló que “tenemos que trabajar con nuestros aliados y socios, pero lo que está en juego son las ambiciones de Rusia”.
Economía
Respecto a los tratados comerciales, Clinton cuando lanzó su candidatura se mostró favorable al TPP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica) que abarca el 40% de la economía mundial y que tiene un impacto en los costos desde productos lácteos hasta medicamentos de biotecnología.
Durante una visita a Iowa en tiempos de campaña, la candidata luego cambió de opinión y rechazó la implementación de este tratado durante su mandato. Ya que según explicó al programa Newshour, de la cadena pública PBS, “no estoy a favor de lo que me enteré (sobre el tratado). No creo que cumpla con las altas expectativas que tengo”. Agregando que se sintió preocupada por la manipulación del tipo de cambio que no es parte del acuerdo, y que “las compañías farmacéuticas podrían haber recibido más beneficios y los pacientes menos”.
En lo que respecta al sueldo mínimo, la candidata se muestra favorable al aumento de este en 15 dólares por hora.
Medio Ambiente
La demócrata propone crear un plan de inversión de energía renovable y limpia que sostenga el consumo de los hogares en EE.UU. Durante el último debate presidencial, el público consultó sobre la política energética que cada candidato proponía. Clinton argumentó que “por primera vez estamos siendo independientes en esta materia. Estamos produciendo gas natural, lo que permite crear más energías renovables”. Mencionó además que continuará con esta política sustentable, haciendo un llamado contra el cambio climático.
Comunidad LGBT
Propone crear una legislación para acabar con la violencia contra las comunidades trans, en particular contra las mujeres afroamericanas. Establece respetar los derechos de la comunidad LGBT, demostrándose a favor del matrimonio homosexual.
Control de armas
La demócrata es más estricta en esta materia, reflejo de aquello es la regularización constante que desea realizar sobre el comprador de armas a través de la promulgación de leyes que restringa y evalúe el estado psicológico del comprador. Además de establecer restricciones sobre la responsabilidades de los fabricantes de estas.
